Conflicto de Principios en el Servidor Público

La visita al Congreso de Diputados el día de hoy, además de muchas enseñanzas, nos trajo una inquietante pregunta para reflexionar: ¿dónde entran los valores, los principios, la moral de un servidor público en su papel dentro de la sociedad? ¿Hasta qué punto le es posible compatibilizar sus propias convicciones o este debe estar dispuesto a sacrificarlas por someterse a los principios del Estado de Derecho y a los deberes de la administración pública?

Este no es un dilema fácil de resolver. En un escenario ideal, los principios a los que se deben los servidores públicos deberían estar alineados con la ética personal del individuo. Pero este puede no ser el caso en algunas ocasiones, donde estos valores entran en conflicto y el servidor público se ve obligado a jerarquizarlos. En efecto, según la teoría de Robert Alexy, filósofo del derecho alemán, frente a una situación de “conflicto de principios”,  no se procede a rechazar un principio en función de otro, sino que se intenta hacer efectivo a ambos, optimizándoles.

Por lo tanto, el servidor público en el ejercicio de sus atribuciones, deberá hacer uso de este procedimiento para manejar los conflictos que puedan suscitarse. Es importante señalar que el servidor público como individuo debe ser coherente con sus principios y no actuar por conveniencias políticas, y que, al ser presionado al límite, deberá obrar como él considere sea la mejor manera de servir al bien común.